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02 de febrero Por Cursalab comentario

Cómo fomentar la mentalidad de crecimiento en tus colaboradores

El confinamiento en su parte dos nos ha llegado nuevamente, nos ha quedado claro que la única manera de superar a esta crisis mundial es reducir el contacto físico. Visualizando otra perspectiva, el plano empresarial no se detiene, la oferta y demanda sigue en pie y, tanto a manera personal como profesional, necesitamos seguir conociendo métodos para superar esta fuerte etapa; para eso, la digitalización y su rápida accesibilidad es nuestra arma más poderosa.

¿Cuál es el paralelo con el desarrollo empresarial el hecho de integrar herramientas de digitalización? En definitiva, la vida real; según estudios casi el 90% de la población a nivel mundial cuenta con acceso a internet desde sus móviles o desde una computadora. La rapidez con la que se puede replicar un estímulo colectivo es impresionante y, el mantener a nuestro sistema despierto permitirá tener una mente analítica, encaminados a una mentalidad de crecimiento (growth mindset). La digitalización, por su parte, realiza un trabajo único ya que desarrolla habilidades y destrezas, además que crea oportunidades de mejora y crecimiento, sacando del pensamiento cuadrado a nuestros colaboradores, permitiendo que tomen mejores decisiones y resuelvas conflictos de manera más certera.

Aquí te presentamos 4 puntos a tener en cuenta para aplicar una mentalidad de crecimiento en tus colaboradores:

La digitalización y la mentalidad de crecimiento

Mediante los sistemas digitalizados, las organizaciones ayudan a cambiar los comportamientos de sus colaboradores, crean mejores hábitos, identifican labores más prioritarias, deciden con nuevas estructuras de pensamiento y desean mantenerse más actualizados como parte de la adaptación al nuevo sistema. La digitalización despierta ese lado innato de curiosidad que tenemos los seres humanos que conduce al aprendizaje basado en innovación.

Alan Berrospi, Regional Services Sales Manager en Xertica, menciona que “la toma de decisiones requiere de dos tipos de conocimiento: uno vinculado a nuestras emociones o soft skills (habilidades blandas) y otro entorno a estadísticas o hard skills (habilidades duras), ambos conocimientos interactúan como los polos positivo y negativo de una batería: uno no funciona sin el otro”

Relaciones de confianza

La digitalización no sólo promueve conductas seguras, desarrollando la capacidad de empoderamiento del colaborador, sino que también se puede medir este impacto en el clima de la organización por las conexiones significativas que se entablan. El manejar sistemas operativos digitales refuerza la confianza de forma interna y externa, construyendo un ecosistema laboral mucho más sólido.

Pensamiento disruptivo

Durante muchos años se ha creído que la mejora de resultados viene dentro de una misma caja pero la inclusión de los millennials nos ha demostrado que las soluciones pueden llegar desde donde menos se espera y es por ello que ser “disruptivo” es una de las competencias que está tomando más valor en el sector empresarial debido a que gracias a esta la innovación sigue en auge y todas las organizaciones se mueven en pro del cambio.

Sumado a esto, el potenciar en diversas habilidades que tal vez solo puedan visualizarse a beneficio de la empresa, también expande la mente del colaborador para que pueda encontrar soluciones más efectivas a nivel personal, mejorar el trabajo en equipo dentro de casa, entablar conductas mucho más sanas, etc. que contribuyen a la mejora de su calidad de vida.

Si estamos alineados como empresa a la transformación digital, requerimos una fuerza laboral que pueda aceptar y adaptarse al cambio. Pero no todo está en generar este tipo de habilidades, sino también en mantenerlas y atraer al personal con este perfil. Cabe preguntarnos como organización, entonces, ¿hemos creado un lugar de trabajo que atraiga nuevos talentos para cubrir los perfiles que cuentan con las habilidades necesarias?